Primeras experiencias con la Realidad Virtual – La instalación.

por | 16 mayo, 2016

Escuchaba no hace mucho en el podcast de Game Over que lo que está ocurriendo con la Realidad Virtual es lo que ocurrió cuando vivimos el salto de los juegos en 2D al 3D. Aún recuerdo el primer Tomb Raider en casa de mi amigo Rubén, en ese momento en el que, con un fondo totalmente negro, escuchamos a los lejos unos sonidos de algo que parecía enorme y vimos aparecer un Tiranosaurius Rex en toda su inmensidad (por vuestro bien no miréis como era ese dinosaurio, recordadlo con cariño). Y es que el salto fue muy grande. Ahora estamos totalmente acostumbrados pero en su momento fue un cambio tecnológico que cambió la forma de jugar y por ende de desarrollar los juegos, acabando con unos géneros y creando otros. Como bien recuerdan en el podcast, esa tecnología no era barata, aunque siempre podíamos justificarnos en que con la consola podríamos reproducir DVDs.

Pues bien, coincido en pensar que en este momento estamos comenzando a vivir un cambio similar. En los pocos días que he podido utilizar las HTC VIVE he podido ver unas cosas, sentir otras e imaginar como podrían ser muchas más, e intentaré resumirlo aquí.

El proceso en mi caso desde que salieron las gafas fue:

1.- Quiero comprarlas, me parecen geniales, cada vídeo que veo, cada artículo que leo me parece que hablan de lo que me han prometido desde pequeño cuando veía la mítica película de El Cortador de Césped. Pienso en reservarlas el primer día.

2.- Intento compartir mi entusiasmo con la gente que me rodea, sobre todo con aquellos entusiastas de los videojuegos y/o de la tecnología como yo y observo que no parecen tener la misma sensación que yo.

3.- Me hacen dudar, me aconsejan que espere, que es una tecnología demasiado nueva, y unido a que necesitaría una inversión extra en mi PC, como mínimo de tarjeta gráfica decido esperar.

4.- Aún así continúo viendo vídeos de Youtube, streamings en Twitch, leyendo artículos y visitando el foro de Reddit. Y sobre todo esto último es lo que me va poco a poco convenciendo. Y es que supongo que en el hilo de aficionados a los trenes tendrán la misma pasión que en el dedicado a las Vive, pero ir leyendo a la gente que va contando los días hasta que les llega y sus experiencias cuando las reciben es lo que en un mes me convence.

5.- Un mes después del lanzamiento hago la reserva. Sin contar los días, pensando que tardaría bastante más, y aún así habiendo pasado casi otro mes comienzo a recibir correos de que se acerca la fecha y la ilusión va en aumento (HTC primero te avisa de que has hecho la reserva, después que han procesado tu pedido, tiempo después te avisan para que tengas fondos disponibles en tu cuenta/tarjeta porque en breve te harán el cargo, después cuando te han hecho el cargo y ya te dan lo que a partir de ese día será el número de referencia de pedido que te aprenderás de memoria hasta que llega (viernes sale de Praga, lunes llega a mi casa).

 

Comenzaré con una pega, y es que la instalación no es para nada rápida ni sencilla. Empezando por las Estaciones Base, que hay que colgar (en su defecto traen soporte estándar para poder acoplarlos a un trípode, si es que tienes un trípode de 2 metros) y para ello necesitaremos taladro, martillo, escalera, metro, etc.

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Hay que tener en cuenta que las estaciones base tienen que verse la una a la otra y que deben ser colocadas en cada esquina de nuestro “espacio virtual”. El espacio mínimo es 1,5 metros x 2 metros, que es el que estoy usando hasta el momento pero puedo decir que el espacio mínimo es muy pequeño; prácticamente salvo que te quedes inmóvil en el centro con los brazos caídos estarás viendo continuamente las “paredes virtuales” que te ayudan a que no te estampes la cabeza contra la pared o que no estrelles el mando contra la televisión. En consecuencia la mayor parte del tiempo me da la impresión de que estoy  en una jaula pequeña (ten en cuenta una cosa: estira ambos brazos a los lados, eso son 1,5 metros, y 2 metros un paso a cada lado). De hecho ese espacio es tan pequeño que algunos juegos te avisan que requieren un espacio mínimo de 2×2.

Después de eso hay que instalar y configurar el espacio virtual, que puede llevar más de la media hora prometida. Si bien hay que decir que los mandos vienen con suficiente batería para poder darle caña nada más ponerlo. Y una vez que lo tenemos configurado empieza el viaje.

Me pongo las gafas y es como mirar a través de una ventana. El suelo es un plano negro y lo único que se ven son montañas en la lejanía y un cielo estrellado arriba, de repente mi salón, mi diminuto salón, mi salón para hormigas se ha convertido en un espacio diáfano, inmenso, en el que da la impresión de que tardaría horas caminando para llegar al extremo. Y en ese momento me giro para comprobar si detrás mía es igual y efectivamente así es con una salvedad, sobreimpresas en la lejanía a un tamaño enorme se encuentran las palabras “IT’S REAL” y en ese momento, tal como lo cuento, se me ponen los pelos como escarpias.

Pero dije bien viaje, porque para mí ha sido un breve viaje al futuro, como puede ser esta tecnología algún día, porque hay que ser realistas aclarando que lo de hoy, 16 de mayo de 2016, es únicamente un esbozo, una tímida mirada, un deseo más que una realidad en varias ocasiones. Tanto es así que yo, como mucha otra gente según leo, compro juegos no porque el juego en sí lo merezca, sino como una forma de subvencionar, premiar y alentar a los desarrolladores para que continúen. Porque la primera parte va de eso, los juegos.

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